Review del concierto.
Domingo 22 de Marzo de 2009


Fue un histórico Domingo 9 de Marzo de 2008 que Bruce Dickinson hizo la promesa de volver pronto a nuestro país, frente a lo cual, seamos honestos, muchos fuimos bastante escépticos. Y como no lo íbamos a ser, si lo vivido había sido demasiado increíble como para pensar que esto se cumpliría en tan corto tiempo… una Mega fiesta que se vivió en las calles y en cada previa que miles de chilenos hicieron en sus casas antes de partir al corolario de toda esa celebración que fue ese conciertazo, y que de no ser por la capacidad del recinto (Pista Atlética del Estadio Nacional) habrían sido otras 60 mil personas, o muchas más. Encima de todo con entradas revendiéndose como “pan caliente” incluso a más del 700% del precio original.

Domingo 22 de Marzo de 2009

Nuevamente más gente de la prevista, y esto que sirva de información fidedigna, ya que la cifra real fue de más de 60 mil asistentes y no el número aplicado semanas previas al concierto como estrategia para vender más (ya que supuestamente solo se dispondrían de 50 mil tickets, y esta estrategia obviamente generaría expectativas de compra frente al posible agotamiento), y dado que las dimensiones del recinto lo permitieron, efectivamente se siguieron vendiendo entradas hasta que se llegó a más de 60 mil. Era cosa de ver ese recinto absolutamente colmado. El “Ojo” de Bruce Dickinson no falló en absoluto cuando en un instante del concierto quedó impresionado frente a la cantidad de gente incluso bastante “comprimida”, pero que así y todo, en su calculo superaba con creces el concierto en Sao Paulo.

Al día de hoy, habiéndose cumplido la promesa, y dejando de lado a bandas o cantantes con saturación de publicidad y promociones netamente mediáticas, lo de Iron Maiden es un acontecimiento inédito e inexplicable que ninguna otra banda, entiéndase, NINGUNA otra banda de Rock ha podido lograr en nuestro país. En tan solo un año y apenas dos conciertos reuniendo casi 100 mil personas (encima de todo siendo esta la quinta visita de la banda), e insisto, con un concierto como el del año 2008 en el que no se pudieron vender más entradas, y por si fuera poco, prácticamente sin publicidad alguna… todo lo cual tiene triple o mucho más merito. Pero aún así me quedo corto frente a este fenómeno de “boca en boca” llamado Iron Maiden al cual la gente asiste por real admiración hacia la banda, y no para decir “yo estuve ahí porque la publicidad me dicta que debo ir”. Para apreciarlo en su correcta dimensión; ¿Se imaginan ustedes si en este preciso tiempo hubiese sido la primera vez de Iron Maiden en Chile?... la respuesta surge por si misma, y hasta dos estadios nacionales se habrían hecho pequeños frente a una convocatoria que no solo se mide en números, sino sobre todo en un más que increíble afecto por parte de un público compuesto por jóvenes, adultos, niños, adolescentes y personas de distintos sexos y colores… una fiesta magnifica que solo Iron Maiden es capaz de generar y en la que recalco, poco importan cifras más o cifras menos, pero que en este caso puntual y dado el real contexto de las cosas, bien reflejan este Fenómeno Maiden que se extiende por 30 años a toda Europa, Brasil, Suecia, y en fin, a cada país que visitan.

Nuevamente la indescriptible alegría de tenerlos en Chile se hacia sentir con cientos de festejos, lienzos y cánticos… algo nunca visto. Caravanas de automóviles y buses repletos con rayados, dibujos y caricaturas de Eddie llegaban a Santiago desde Arica a Punta Arenas para seguir celebrando; “Allá Vamos Maiden!!… La Serena”, “Up The Irons!! Valparaíso”, “¡Valdivianos Maidenianos Presentes!” se podía leer en los vehículos. Todo esto junto al regocijo de ver aterrizar el Ed Force One en la loza de nuestro aeropuerto nos hacía pensar: “Que ganas de que esto se repitiera todos los años”… y así como Brasil tiene su Carnaval de Río, en Chile el carnaval es cada vez que viene Maiden… que duda cabe.

Las disposiciones previstas para el concierto tuvieron que modificarse a última hora dada la gran cantidad de gente que incluso desde el día anterior y como en cada visita de Maiden ya estaban haciendo guardia en las afueras del recinto, en esta oportunidad; el Club Hípico. Finalmente la apertura de las puertas programada para las 16:00 horas tuvo que adelantarse casi en tres horas. Como siempre la euforia se hacía sentir y se mezclaba con la alta temperatura a la cual ya nos estamos acostumbrando en el mes de marzo. Después de la estampida de los primeros que corrieron al lejano escenario, el ya clásico, divertido y variopinto desfile de personas comenzaba a hacer su ingreso.

A las 18:00 horas ya había mucha gente, la cual recibió a los teloneros de turno de buena forma, hasta que llegó el momento de:

Lauren Harris a las 19:00 horas

Muchos de los que no pudieron verla en acción el 2008 tenían la curiosidad de poder hacerlo esta vez… y efectivamente se pudieron dar el gusto de disfrutar un show compuesto de muy buen Rock al más puro estilo de las Divas Rockeras ochenteras, lo que en aquella misma época muchos conocimos como “Soft Rock”. La delicada presencia de Lauren (no exenta de fuerza interpretativa) en contraste y complemento a lo que se nos vendría con Maiden, sumado a un sonido impecable y nuevamente en compañía de excelentes músicos como Richie Faulkner en guitarra, Randy Gregg en el Bajo, Tom Mc Williams en batería, todos ex Dirty Deeds (quienes en muchas ocasiones telonearon a Iron Maiden como banda en la década del noventa), dieron nuevamente como resultando una calida recepción que habló muy bien de la empatía que logra Lauren con el público chileno. Canciones ahora conocidas como ‘Steal Your Fire’ serán y son ya el recuerdo de las previas de los inolvidables conciertos de Maiden en Chile, al igual que la grandísima ‘Doctor Doctor’ de UFO (presente desde la gira del Dance Of Death) que un poco antes de la 20:00 horas comenzaba a ser coreada con fuerza y emoción ya que esto nos anunciaba que el esperado momento estaría por llegar.

¡¡Y llegó el momento!! con ‘Transylvania’ del primer álbum de Maiden y que servía de ‘Intro’. Éxtasis absoluto en la partida del concierto correspondiente a la segunda parte del Tour Mundial “Somewhere Back in Time”. Una tras otra las emocionantes imágenes de la gira, la llegada del Ed Force One a distintos países y la banda, se sucedían al unísono en las cinco pantallas LED, mientras los saltos y el coro del público acompañaban al unísono la instrumental. La fiesta ya estaba desatada.

Se oye a Winston Churchill y su discurso… hasta que los primeros acordes de ‘Aces High’ comenzaron a sonar y a literalmente ¡explotar! con la descarga de pirotecnia que sirvió de ESPECTACULAR y soberbio arranque de un concierto difícil de creer. El calor, fuego y humo de las explosiones se pudo sentir en el rostro de los asistentes en las primeras filas y por si fuera poco de en medio de ellas irrumpían poderosamente Steve Harris, que como siempre ametrallando con su bajo hacía de la escena algo realmente Soberbio… Bruce Dickinson y una arremetida increíble, digna de la mejor y más impecable voz del planeta, y Janick Gers, Dave Murray, Adrian Smith y Nicko McBrain que imponían su presencia con más fuerza y energía que nunca… la emoción con la partida fue absolutamente TOTAL.

Llegó el turno de una que no estuvo en el anterior concierto; ‘Wrathchild’ del álbum “Killers”. Realmente impresionante el bramido de los 60 mil asistentes y el coro de ¡¡Wrathchild!! que retumbaba desde el mar de gente.

Seguido, apareció el telón de fondo con la ilustración de la gran ‘Two Minutes to Midnight’ y la respuesta al “Screeeam For Me Chile!!” hacía erizarnos la piel como cada vez que Bruce nos hace participar de este, su tradicional y gran estimulo a la audiencia. Un gran sonido y una voz magistral e impecabilísima es la que se podía sentir…además palabras cargadas de humor e ironía como el “fuck me” generaron las carcajadas del publico chileno. Esto, tras ver el cantante la impresionante cantidad de asistentes. Debido a esto vinieron los elogios por parte del frontman, en cuanto a que este concierto era el más grande de Iron Maiden en Sudamérica, obviamente que dejando de lado las participaciones de Maiden en Festivales como Rock In Rio 2001 frente a 250 mil personas (y que obviamente en su totalidad fueron motivados por la presencia de Iron Maiden), y por supuesto el histórico Rock in Rio del 11 de enero de 1985 en el que tocaron junto a Queen frente a 200 mil espectadores, y en donde Maiden literalmente arrasó en aquella jornada histórica, con un publico que no paró de seguir coreando el nombre de la banda por más de una hora, lo cual incluso obligó a los grandes Queen a retrasar un buen tiempo su salida al escenario (salieron a las 2 de la madrugada), y de ahí que el propio Freddie Mercury elogiara incansablemente el show de Iron Maiden. Elegida por la gente en diversas encuestas y también por parte de críticos del Festival como la mejor banda del evento y una verdadera revelación con la que el público brasileño se enganchó hasta el día de hoy. No es menor que Maiden haya sido escogida la mejor banda en ese Festival que actualmente se cataloga como el más importante de la historia de Rock junto a Woodstock (1969). Solo en marzo de 2009 Maiden se presentó en cinco conciertos frente a más de 160 mil personas tan solo en el país carioca. Por todo esto es que los sinceros elogios de Bruce al público chileno fueron recibidos con vítores.

‘Children Of The Damned’: la gran clásica del álbum “The Number Of The Beast” comenzaba a sonar por primera vez en Chile. Las manos en alto y el coro de la multitud demostraban que Maiden puede tocar cualquier canción de su repertorio y ser recibidas como Dios manda por parte del público. Encima de todo oyéndose mejor que en la versión de estudio original… una interpretación absolutamente increíble.

Pero si eso fue maravilloso… Uuf! Madre mía lo que se vendría. Un momento de real incredulidad se dejó sentir con los primeros acordes, pero si, era verdad, la estaban comenzando a tocar. En mi caso personal y el de muchos que seguimos a Maiden, un sueño hecho realidad fue poder oír por primera vez en vivo en nuestro país la majestuosa y poderosa ‘Phantom Of The Opera’; una canción creada en la década del setenta, aunque regalada a todo el publico recién en 1980 a través del álbum homónimo; Iron Maiden. Sonó como tenía que sonar… como una joya que adquiere valor con los años y que recién ahora en 2009 teníamos el privilegio de oír, con la adición que de un modo aún más impecable que antaño. ¿Existe alguna banda que pueda lograr todo esto? Realmente muy difícil. El comienzo del tema se mezcló con la expresión de asombro de la audiencia que comenzó a corear el tema desde los primeros acordes…

Keep your distance, walk away,
don't take his bait.
Don't you stray, don't fade away.
Watch your step,
he's out to get you, come what may.
Don't you stray, from the narrow way

…Las palmas en alto que daban paso al notable punteo de Dave Murray, ya estaban marcando un momento mágico, mezcla de fuerza y sentimiento sin igual. Después Harris con el sonido de su bajo en solitario, y ese maldito y orgásmico punteo de las guitarras hacían delirar y saltar a la multitud. El carisma y calidad de la banda hicieron de este momento uno de los más increíbles e inolvidables para quienes llevamos la música de Maiden en el corazón.

Después el turno de una que muchos podrían reclamar como demasiado tocada en comparación a otros clásicos como Fligh of Icarus, Sea Of Madness, The Prisioner, Remember Tomorrow, Purgatory, Seventh Son of A Seventh Son, Alexander The Great, Flash Of The Blade, Infinite Dreams, Killers, y un larguísimo etc. Muy pocas bandas o casi ninguna puede darse el lujo de tener tal cantidad impresionante de clásicos notables y maravillosos como los mencionados, y vaya que los disfrutaríamos si llegaran a tocarlos, pero también es cierto que cuando comienza a sonar ‘The Trooper’ no podemos dejar de corearla a todo pulmón.

Los correspondientes ritmos galopantes y la gran performance de Bruce como soldado antiguo y enarbolando la Union Jack, hacen esta parte del show una postal que ciertamente disfrutan el doble sobre todo quienes ven por primera vez a la Doncella de Hierro en vivo y que en esta oportunidad ciertamente fueron muchos.

De pronto se hace sentir un sonido al más puro estilo de la obra maestra de álbum llamado “Somewhere In Time” y el punteo característico de Adrian Smith, compositor de este grandioso tema; ‘Wasted Years’ se hacia presente. Gran júbilo y las manos en alto. Era el séptimo tema de una canción que habla de la ilusión del tiempo. Cosa curiosa es que el número siete en todos los grandes textos milenarios representan justamente al Tiempo y la Creación. La tremenda respuesta de la audiencia desde ya confirmaba que ésta es una de las canciones preferidas de los fanáticos de Maiden sean antiguos o nuevos.

No podían faltar los momentos anecdóticos como en cada ocasión que viene Maiden; Bruce se pone a jugar con una pelota arrojada desde el publico, y además hace una petición bastante más seria como es que las 60 mil personas pudieran correrse hacia atrás para permitir que quienes estaban en las primeras filas pudieran respirar mejor ya que se encontraban bastante presionados dada la gran euforia y cantidad de asistentes.

Sabiendo desde un principio que este show sería prácticamente el mismo que el del año pasado, llegó el turno de una de las canciones que muchos deseamos que por nada del mundo sacaran; ‘The Rime Of The Ancient Mariner’… con la consiguiente contradicción de que eso quizá restara posibilidad a otras sublimes de larga duración como Seventh Son Of A Seventh Son. Contradicciones que desaparecen de inmediato cuando imaginamos a Maiden tocando en vivo esta pieza maestra inspirada en el poema de Samuel Taylor Coleridg. Un tema de culto que además de una interpretación alucinante, tenía el sabor adicional de las imponentes explosiones acompañando a la segunda parte de la canción. La vestimenta de Bruce como sacada de un personaje de leyenda y el viejo barco como telón de fondo nos hacia literalmente alucinar con la narrativa del poema: “One after one by the star dogged moon, too quick for groan or sigh”…por si fuera poco el crujido de la antigua embarcación de madera, la profunda e intensa luz azul y la niebla blanquecina que cubría a la banda daban a la escena un aura absoluta e increíblemente hipnotizante… casi como si hubiéramos estado de verdad meciéndonos en esa vieja embarcación. Seguido, Steve con el sonido de su bajo rompe el trance y Nicko con el “hi - hat” invitan a las guitarras a unirse, y el turno de Bruce:

The curse it lives on in their eyes
The Mariner he wished he'd die
Along with the sea creatures
But they lived on, so did he…

…Then the spell starts to break
The albatross falls from his neck
Sinks down like lead into the Sea
Then down in falls comes the rain.

Como poder describir la emoción que genera Bruce con ese grito dramático que se compenetra de manera absolutamente perfecta con la poesía y el Albatros cayendo al abismo. Y mientras eso sucedía el intenso “crescendo” de las guitarras daba paso a un poderosísimo y estremecedor estruendo que literalmente caló los huesos de los asistentes. Las explosiones se sincronizaban de manera perfecta con el ritmo de la Rima del Viejo Marino y, si exagerar, las lágrimas de emoción de muchos cayeron espontáneamente.

La escalofriante Intro de ‘Powerslave’ (Obra Maestra íntegramente compuesta por Bruce Dickinson) daba continuidad a la apoteosis y el delirio. Tras lo primeros acordes surge Bruce de en medio de las llamas con la mascara que representa en la mitología egipcia al hijo de Osiris e Isis: Horus. El emocionante “Sream for Me Chile” nuevamente tuvo una increíble respuesta por parte de la audiencia y el carisma del Frontman que invitaba a alzar las manos mientras Dave Murray comenzaba su impecable punteo. El glorioso final y la ovación del público no dieron tregua con la siguiente canción que ya comenzaba a sonar.

Los tambores de Nicko, el galope y los ritmos marciales anunciaban una que los nuevos y antiguos fans oyen y disfrutan con gran intensidad; ‘Run To The Hills’. La misma que fue dada como un regalo y en exclusiva solo para Chile y Brasil en el año 2001 para la gira del álbum “Brave New World” (recordemos que en esa gira no fue tocada salvo en los dos países mencionados, además de ser un tema que Iron Maiden en su anterior visita con Blaze Bayley como vocalista tampoco habían tocado). Como siempre y al igual que con The Trooper con gran respuesta de la audiencia.

‘Fear of The Dark’ comenzaba a oírse y las luces de los encendedores en medio de la oscuridad de las 60 mil almas daban un “feeling” increíble a este momento… “Santiago Chile in the Daaark”… exclamaba Bruce Dickinson produciendo tremenda emoción, y ni hablar de la respuesta del publico en el instante en que la canción pasa de la calma expectante a la furia… algarabía inevitable y catártica frente a una canción que remece por la sola replica de la gente, la cual coreó cada punteo y cada pasaje de la canción como si fuera un séptimo instrumento en el concierto... Realmente notable.

‘Hallowed be Thy Name’: Emotiva desde los campanazos y la estremecedora narración de los últimos momentos de un condenado a muerte en la horca… la Gallows Pole. Manos en alto mientras las guitarras acompañan el relato. Bruce Dickinson como siempre en la última parte de la canción aleona al público a alzar los brazos, acompañado del clásico y esperado bramido de la audiencia. Un momento genial e imperdible que definitivamente no puede faltar en ningún concierto de Maiden.

 

Llega el turno de la bandera… la canción que lleva el nombre de la banda y que anuncia, por otro lado, la última parte de un show absolutamente increíble; ‘Iron Maiden’. Un sarcófago dorado detrás de Nicko daba el ambiente ideal para el inicio de este final soñado. La algarabía del público y el monumento que comienza a abrirse mientras el fuego en el escenario recibe al gran Eddie ataviado con vendas... La momia hacía su aparición mientras Bruce en la clásica despedida que siempre emociona, expresaba los agradecimientos de la banda al público Maideniano: “Iron Maiden´s gonna get… aaall of youuu… Thank You! Good night… from Iron Maiden… from Eddie… and from The Boys” todo lo cual concluye con la espectacular explosión de chispas por los ojos del Eddie Momia.

La banda se retira del escenario en medio de una ovación increíble de la audiencia la cual por supuesto los pide de vuelta.

Tras el momento de espera y el clamor de la multitud, de pronto, infernales luces rojas poseen el escenario mientras la recitación del versículo bíblico del Apocalipsis correspondiente al Capitulo XIII del versículo 18 daba la entrada para ‘The Number Of The Beast’. Todo esto acompañado de la aparición de la bestia a un costado… un impresionante cornudo rojo que parecía tener vida propia y que se movía hacia atrás y adelante mientras que los imponentes fuegos del Averno se sincronizaron hasta el final de la espectacular performance.

Llegó el turno de otra canción nueva en el contexto de esta gira; ‘The Evil That Men Do’ y Bruce junto a Janick que se enfrentan señalando al público este corte del “Seventh Son Of Seventh Son”. Exactamente al minuto 2: 45 de la canción fulgurosas chispas reciben esta vez al impresionante Cyborg Eddie quién con pistola en mano comienza a interactuar bromistamente con la banda (especialmente Janick) mientras estos tocan.

Otro momento notable se daría con la gran y clásica rockanrolera ‘Sanctuary’ que además señalaba el fin definitivo a una jornada absolutamente gloriosa y perfecta. Minuto 1:15 de la canción y la banda hace una pausa en medio de ésta, lo cual dejó sentir una ovación impresionante de las más de 60 mil almas, y los Maiden que miraban con agradecimiento a la multitud… un momento realmente espectacular mientras Bruce vuelve a señalar generosamente a este concierto como el más multitudinario de Maiden, siempre teniendo claro que esto es sin considerar, por ejemplo, los conciertos en Europa en donde prácticamente se presentan cada año y desde hace 30 años, sin embargo, igual agotan en pocas horas las localidades dispuestas. El Estadio Olímpico de Moscú en la primera parte de la gira o el impresionante Estadio de Ullevi en Gotemburgo son solo algunos ejemplos de recintos en los que Maiden se presentan solos y con impresionantes audiencias, y es lo que pasa también en Finlandia en el Estadio Olímpico de ese país, Noruega, etc. El record de audiencia que actualmente Maiden tiene en Suecia supera incluso a artistas de orden y difusión mediática como Madonna, Rolling Stones, U2, etc. Todo esto sin considerar tampoco los récords en Donington Inglaterra con 107 mil personas y Festivales como el Reading, Wacken e incontables otros eventos en los que es moneda corriente que Maiden lleve multitudes impresionantes, y ojo que si consideramos que fueron más de 60 mil personas en nuestro país, ya hay que considerar lo que sería, además, un record para lo que es la historia de los conciertos de Rock en Chile.

 

 

Seguido, otra más que increíble promesa de Bruce, como es la posible vuelta de Maiden a Chile el año 2011, y un nuevo y esperado nuevo álbum de estudio para el año 2010. Además de una mención al “Flight 666”: la película documental acerca de la gira “Somewhere Back In Time” y que se estrena mundialmente el 21 de abril de 2009 en Brasil.

Luego se presenta a los integrantes de la banda, y otro lúdico momento se dio cuando en el turno de Nicko, la banda comenzó a improvisar una especie de música infantil mientras Bruce bailaba graciosamente al ritmo de ésta generando carcajadas. El público espontáneamente acompañó con saltos, voces y palmas lo cual generó una conexión total y realmente alucinante con la banda.

Pero quedaba la arremetida de la segunda parte de Sanctuary, y al igual que en Hallowed Be Thy Name, Bruce hace rugir a la multitud mientras les hace levantar los brazos.

Casi dos horas de un mágico show llegaban a su fin…

Los únicos “puntos negros” en medio de esta gran celebración, fue lo inapropiado del Club Hípico en cuanto a vías de salida demasiado estrechas, sobre todo si consideramos que fueron 60 mil personas y dentro de ellas muchos niños que también vivieron la gran incomodidad y excesiva demora al momento evacuar el recinto. Sin duda que el lugar ideal para Iron Maiden en Chile es el Coliseo del Estadio Nacional, recinto que no solo solucionaría este problema, sino que además permitiría una correcta sectorización en cancha, tribunas y galería, lo cual por sobre todo evitaría riesgos y problemas que hasta el mismo Bruce Dickinson hizo notar en el concierto, y como es la excesiva presión sobre las personas más cercanas al escenario. El otro punto negativo fueron algunas acotaciones por parte de una minoritaria parte de la prensa escrita, que por sobre la increíble e impecabilísima performance de la banda, destacó detalles sin importancia como unos pocos detenidos fuera del recinto. Para variar, los infaltables imbéciles que quieren ingresar sin entrada y que no solo se hacen presentes en las afueras de algún concierto de Maiden, sino en cada evento masivo que pueda tener lugar. Si consideramos los más de 60 mil asistentes que sin ningún problema disfrutaron del increíble show, esto no hace más que cuestionarnos acerca de la deficiente manera de hacer periodismo por parte de algunos medios escritos. Por suerte dentro del Club Hípico los más destacados y connotados periodistas de nuestro país como Rafael Cavada (fan acérrimo e incondicional de Iron Maiden), y muchos otros grandes profesionales de este rubro se deleitaron con este grandioso concierto. Tampoco se puede dejar de lado los buenos trabajos de medios como Mega, pero en especial Chilevisión, UCV Televisión, TVN y Canal 13 que destacaron lo de Iron Maiden en Chile como un fenómeno impresionante y sin precedentes, lo cual no es más que la pura verdad.

Y que más se podría acotar respecto de una jornada en la que la palabra memorable se hace insuficiente. Incluso dan ganas de agradecer a todos quienes “anónimamente” también son parte de Maiden e hicieron que todo esto haya sido posible como Michael Kenney en los sintetizadores, un gran músico además, y quien por más de 20 años ha acompañado a la banda tanto en los shows en vivo como en los trabajos en estudio, Rod Smallwood como manager, y todo un crew tras bambalinas y jugados por el grupo. Respecto de Maiden en Chile es imposible dejar de agradecer a medios como Rockaxis y muchos otros medios del rubro rockero. En especial la tremenda labor del equipo de Radio Futuro en la transmisión del Concierto en directo para todo el país y el mundo a través de Internet, y las programaciones previas al concierto que fueron un verdadero lujo, lo cuál no habla más que del gran trabajo de tremendos profesionales como Hernán Rojas, Carlos Costas, Sergio “Pirincho” Cárcamo, etc.

Una simbiosis absoluta entre el público y la banda fue lo que pudimos atestiguar. Un Nicko McBrain como siempre impecable y preciso en cada golpe. Técnico por excelencia y que jamás ostenta de rimbombancias innecesarias. Un Dave Murray que con su sola presencia, calidad y feeling sin igual le da emoción absoluta al espectáculo. Un genial músico y compositor como Adrian Smith, sobrio, y que además posee una grandísima voz con la que cualquier banda quisiera contar (y que igual podemos oír en los coros de la Doncella de Hierro en vivo). Todo esto en perfecto balance que le da un carismático y extraordinario Janick Gers quién generó exclamaciones de asombro por su gran performance que definitivamente es un show aparte… todos Maestros. Y que se puede decir respecto de Steve y Bruce que no se haya dicho, simplemente de otro planeta, así de simple. Lo que logró Iron Maiden muy pocas veces se puede conseguir con un público tan multitudinario, pero lo hicieron con una fiesta magnifica y extraordinaria, y que por cierto, JAMÁS se había visto en nuestro país. ¡¡¡¡Gracias Iron Maiden… nos vemos el 2011!!!.


Por Claudio Matta J.
Fotos: rockaxis.com


 

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